¿Quién fue Epafrodito?

58 epaphroditus_apostle.jpg
Epafrodito, es alguien que destaca no por ser apóstol tal como Pablo, que cursó cielo mar y tierra para propagar el evangelio. O que sea reconocido como Timoteo que fue el sucesor de Pablo en la labor de pastorado y plantación de iglesias. No, Epafrodito es el héroe del pueblo. Tanto así, que al momento de presentar ejemplos de cómo se ve una vida que se interesa por los demás en Filipenses 2, vidas ejemplar delante de los ojos de Dios y delante de los hombres, se mencionan a Jesús, Pablo, Timoteo y Epafrodito.

El nombre Epafrodito era común en aquella época. Su nombre parece ser que provenía de una diosa griega “Afrodita” (Venus para los romanos), diosa del amor. Su nombre quiere decir “ameno” “amable” o “amoroso.” Como Timoteo, su nombre parece indicar que procedía de una familia griega, por lo menos de influencia griega. Siendo nombre común en el norte de Grecia, puede ser que sus padres, siendo griegos le hubiesen dado dicho nombre pensando, o deseando, que Epafrodito se hubiese dedicado al servicio del templo de Afrodita (ya que en griego “ep” quiere decir “para”: “Ep”=para + “afrodito”=Afrodita = para la diosa Afrodita).

Sigue leyendo

Anuncios

¿Cómo surgió el papado?

Papado-de-la-iglesia-catolica-romanaA mediados de este año, el papa Francisco visitó Ecuador, Bolivia y Paraguay. Como suele suceder cada vez que la cabeza del Vaticano llega a un país, causó gran alboroto, sin duda dado que la mayor parte de la población profesa la fe católica. Lo mismo fue el caso en Cuba la semana pasada. Actualmente el papa se encuentra en los Estados Unidos, causando la misma respuesta.

Su visita y la alegría del pueblo acogedor ha hecho que algunos se pregunten: ¿Cómo surgió la idea de un papa? ¿Acaso la Biblia enseña que deberíamos tener un papa? ¿Cómo deberíamos responder al papado como cristianos?

La respuesta simple es: no. El papado de la iglesia católica romana no es la cabeza de la iglesia de Cristo, no tiene autoridad para regir como viceministro de nuestro Señor y por lo tanto como creyentes no tenemos ninguna obligación para acogerle. A continuación respondo a las preguntas previamente mencionadas.

Sigue leyendo